1953-09-02
2005-07-31
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Facultad de Ciencias
Carlos finalizó brillantemente su doctorado en Ciencias Físicas en junio de 1980, con la tesis:"Estudio termodinámico de algunas inestabilidades convectivas. Extensión a fluidos con estructura".
Desde su graduación, fue docente en la UAB donde obtuvo la plaza de Profesor Titular de Física de la Materia Condensada en 1986, puesto que desempeñó en el Departamento de Física hasta 1989. Entonces se trasladó en comisión de servicio a la Universidad de Navarra como Profesor Agregado y primer Director del Departamento de Fisica y Matemática Aplicada, al frente del cual estuvo hasta 1996. En 1992 obtuvo la cátedra de Física de la Materia Condensada en la Universidad de Barcelona y en ella permaneció durante un curso académico, para regresar definitivamente a la Universidad de Navarra como Profesor Ordinario hasta su fallecimiento.
En 1992, con la colaboración y el asesoramiento de otros colegas, sentó las bases para crear un Instituto de Física en la Universidad de Navarra, del cual fue su Director hasta 1996. Desde entonces, el Prof. Carlos Pérez García continuó como docente e investigador en estas instituciones, que de manera eminente contribuyó a crear.
Los rasgos anteriores que describen grandes hitos en la carrera profesional del Profesor Carlos Pérez García, no bastan para dibujar un perfil claro de su gran personalidad y cultura. Durante su etapa en la Universidad Autónoma de Barcelona, Carlos comenzó su actividad como investigador científico estudiando la aplicación de principios variacionales en la termodinámica de los procesos irreversibles, problemas de estabilidad en sistemas fuera de equilibrio y colaborando en los proyectos de su departamento dedicados, fundamentalmente, a la extensión de la Termodinámica de Procesos Irreversibles. En ese marco publicó más de 20 trabajos con los investigadores ya citados y bajo la dirección del Prof. J. CasasVázquez. También en esta etapa inició una activa y fructífera colaboración internacional que le permitió trabaj ar, por ejemplo, con el grupo de 1. Pantaloni y P. Cerisier en la Universidad de AixMarseille 1, en Francia, donde realizó varias estancias como profesor e investigador invitado. En estos años comenzó a profundizar en la convección termocapilar de Bénard-Marangoni, uno de los temas a los que dedicó sus mayores esfuerzos en los años posteriores.
En 1986, se trasladó durante un año al Isti tuto Nazionale di Ottica, en Florencia (Italia). Junto a su director, el Profesor F. T. Arecchi, y al Profesor S. Ciliberto, inició otro de los capítulos importantes en su carrera como investigador: el estudio de la complejidad espacio-temporal en los sistemas fisicos. En esta etapa surgieron numerosas publicaciones y conferencias que presentó en importantes congresos internacionales y que le permitieron conocer a muchos científicos italianos. Inició también una importante colaboración con investigadores del Instituto de Física Teórica de Stuttgart, que dirigía el Prof. H. Haken. En particular, sus trabajos con el Dr. Michael Bestehom, conquien tuvo una gran amistad, aportaron nuevas ideas en el ámbito de la convección. También en Francia su proyección fue muy amplia y colaboró en distintos momentos con el grupo del Prof. P. Bergé y M. Dubois, con y. Pomeau y P. Maneville en París, con P. Coullet en Niza y con S. Ciliberto en Lyon.
Carlos Pérez García fue profesor visitante en universidades de Chile y de Argentina, y un asiduo participante a los congresos organizados en Chile por los Profesores E. Tirapegui, W. Zeller y J. Martinez Mardones, durante y después de su etapa en Barcelona.
Pero no quedaría completa la descripción de su etapa en Barcelona, sin destacar que allí realizó una muy importante labor periodistica como divulgador de la ciencia, sobre todo en el Suplemento de Ciencia del diario La Vanguardia. Pertenecen a esa época más de 60 artículos de divulgación de temas científicos avanza~ dos y entrevistas a notables científicos y premios Nobel de la época como Carla Rubbia, Abdus Salam, Rita Levi-Montalcini o Pierre Gilles de Gennes. Estos articulas fueron muy leídos en toda la comunidad científica de habla hispana y contribuyeron a depurar su estilo literario, siempre brillante.
Su etapa en la Universidad de Navarra
En 1989, Carlos Pérez se hizo cargo de la Dirección del Departamento de Física y Matemática Aplicada y se ocupó, en primer lugar, de su reorganización. Intentó crear con pocos recursos un grupo de excelencia en investigación (teórica y experimental) y en docencia, en un departamento que no contaba con una tradición próxima, ni con la titulación de Ciencias Físicas. Un objetivo dificil de alcanzar a fi nales del siglo XX, donde la tecnología necesaria para la investigación en Física imponía el uso de sofisticadas y costosas técnicas. Contaba Carlos con el inestimable apoyo y colaboración del Profesor Casas-Vázquez, que entonces era Profesor Extraordinario de la Universidad, y con las numerosas relaciones internacionales que Carlos había conseguido gracias, entre otras cosas, a su natural simpatía. Entre los amigos que convocó estoy yo. Necesitaba gente con alguna experiencia, para colaborar en una etapa fundacional, con más esfuerzos que recompensas.
Ya instalado en la Universidad de Navarra, en febrero de 1990 obtuvo la aprobación del Consejo de Universidades de un programa doctoral en Ciencias Físicas. Este programa permitió justificar la presencia de profesores y estudiantes necesarios para iniciar una fructífera tarea investigadora, además de asegurar la docencia. Gracias al programa de sabáticos del MEC, me incorporé a esta tarea en 1991, con el objetivo principal de montar un laboratorio de investigación y actualizar otro de docencia. La investigación quedó centrada en las inestabilidades hidrodinám icas propagativas, la especialidad que Carlos cultivaba en ese momento, y en la formación de patrones fuera de equilibrio. Buscábamos un equilibrio que permitiera el desarrollo de técnicas teóricas, numéricas y experimentales. Entre los primeros colaboradores que llegaron estaban Michael Bestehorn de Alemania, Javier Martinez Mardones de Chile y un primer grupo de estudiantes de doctorado. Luego vinieron estudiantes de muchas nacionalidades y profesores del más alto nivel internacional. Muchos de aquellos estudiantes hoy son destacados profesionales y profesores en distintas universidades.
De gran importancia en esta tarea fue el congreso que organizó Carlos con el auspicio de la NATO y de otras instituciones en Estella, Navarra, en 1991: "New Trends in Non Linear Dynamics: Non Variational Aspects". Al congreso acudieron numerosos y relevantes especialistas de todo el mundo, que así conocieron la incipiente investigación que estábamos llevando a cabo en Pamplona. En 1991 Carlos promovió la iniciativa de crear un Instituto de Física, una estructura que permitiera el desarro llo de la investigación en Física como tarea primordial. Los estatutos del instituto fueron aprobados al año siguiente y Carlos fue designado su primer Director. Continuó con sus tareas docentes y de investigación y entre ellas, preparó la segunda edición del libro "Física para las Ciencias de la Vida" (Schaum-McGraw Hill), escrito en colaboración con D. Jou y J. E. Llebot.
Carlos permaneció como director del Instituto y del Departamento hasta junio de 1996 y dedicó sus actividades de investigación a la formación de estructuras fuera de equilibrio, particularmente a problemas en la convección de Bénard-Marangoni, a la dirección de tesis doctorales y a la formación de alumnos. Muchos grupos españoles contaron con su part icipación entusiasta en iniciativas conjuntas, como la organización de congresos internacionales en Santiago de Compostela, la participación en redes temáticas con grupos de Cataluña y de las Islas Baleares; como jurado en tesis en distintos lugares de España, o simplemente, como un interlocutor de confianza con quien discutir distintos problemas que atañen a la investigación o la docencia.
Entre sus múltiples actividades, destacó también su participación en un grupo interdisciplinario de la Universidad de Navarra, que se ocupa de estudiar los problemas de las relaciones entre la ciencia, la cultura contemporánea y la fe religiosa. La muerte lo sorprendió cuando preparaba un libro dedicado a este tema, en colaboración con otros investigadores.
La suma de todos sus artículos, sus conferencias, sus múltiples actuaciones en comités de evaluación de proyectos o de revistas y la de tantas otras actividades en las que se volcaba, tampoco refleja su cual idad distintiva: Carlos, fundamentalmente, era un gran amigo y así lo recordaremos.
Héctor Mancini, Revista de la RSEF, Oct-Dic 2005
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